jueves, 15 de enero de 2015

Primeros Días: Adaptación

Estimados Papis y Mamis
 
En cuanto pasen los primeros días, vuestro hijo verá el nido ó  guardería, como parte de su mundo, pero por ahora no, se siente inseguro; siempre ha estado con ustedes o alguien cercano, no entiende por qué tiene que ir todos los días y alberga la duda de si volverán a recogerlo. Los primeros días de guardería son difíciles para el niño. Su temor le lleva a la reacción más común: llorar al entrar o montar una pataleta. Estas conductas son normales y pronto desaparecerán. 

 En esta fase pueden ayudarle aplicando distintas estrategias, muchas de las cuales le serán también muy útiles a lo largo del Programa de Educación Temprana:

 La adaptación debe tratarse en lo posible sea progresiva.

Alegrarlo el primer día. Hacerle un regalo especial, por ejemplo, una mochila para sus
cosas o un juguete que enseñar a su profesora.

Lograr que descanse. No le dejen trasnochar. Un niño fatigado tiene más problemas de comportamiento y mayores dificultades de adaptación.

Levantarlo con tiempo. Ir con el tiempo justo por las mañanas provoca nerviosismo en el niño. Y más si es de los que se despiertan de mal humor. Por esta razón, lo mejor es levantarle un poco antes para que se prepare tranquilamente y esté relajado.
Darle un buen desayuno. Es esencial para que el niño se sienta alegre y lleno de energía y pase mejor el tiempo en la guardería.

Despedirlo rápidamente. Aunque vuestro hijo llore o grite, la despedida debe ser rápida y sin dramatismos, de lo contrario aprenderá a usar las pataletas como estrategia para alargar la entrada al nido. Lo mejor es darle un beso, decirle y dejarlo en manos de su profesora. Pueden decirle que van a hacer algo especial después de clase.

Déjenle llevar su peluche o un recuerdo de casa. El peluche, muñeco u otra pertenencia le acompañan y le da seguridad.

Seguir un horario. Continuar con un horario regular para adquirir una rutina.
Ser puntuales. Es importante ser puntuales, porque puede sentirse abandonado al ver cómo se van otros niños.

Dedicarle tiempo. La calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos es muy importante. Al llegar a casa, jugar con él, pasar un rato leyéndole cuentos.
Mostrar interés. Preguntarle por su nido en momentos tranquilos, durante la noche o en la hora del baño, pero no forzarlo a hablar.

Comunicarse con la profesora. Mantener una buena comunicación con la persona que le cuida es fundamental. Si vuestro hijo percibe que están contentos con ella, él también se sentirá bien.

 Además, así podrán coordinar las mismas formas de actuar con el niño.
Alabar sus progresos. Una buena idea es colgar en las paredes de su cuarto o sala, algunos de los dibujos o trabajitos que haya hecho en el nido y mostrarlos con orgullo a los invitados. Así se sentirá muy importante.

Algunas Dificultades que pueden presentarse durante su permanencia en el Centro de Educación Temprana y que hay que ayudar a superar :

 Aunque el niño se adapte bien al nido y/o guardería, es muy probable que durante el curso se produzcan pequeñas dificultades que tendréis que ayudarle a superar, con comprensión y paciencia y teniendo muy clara la estrategia a seguir :
Si luego de una ausencia larga no quiere volver: Repetir los pasos de la primera vez, recordarle lo bien que lo pasaba y revisar juntos sus trabajos escolares.
Si muerde o pega a otros niños: Dejarle clara vuestra desaprobación y enseñarle formas de relacionarse más adecuadas (dar besos, abrazar, juga, acariciarr...). Mostrarle vuestra alegría cuando juegue sin pelearse.
Si se queja de ganas de vomitar y dolor de barriguita al ir al Nido: Es una reacción ante un acontecimiento estresante que le provoca inseguridad. Es importante darle cariño, pero sin prestar atención a sus amenazas para que no se repitan.

Si se resfría a menudo: Es normal, más en el primer año, así se inmuniza. Le beneficia ir, salvo que su pediatra indique lo contrario.


jueves, 29 de mayo de 2014

Importancia de la Siesta en los Bebés




"La siesta es un período en el que el cerebro precisa de un breve descanso (entre las dos y las cuatro de la tarde). Por eso, tenemos sueño en este periodo de tiempo. La digestión produce un pequeño estado de sueño que se une a la siesta", afirma el conocido neurofisiólogo Eduard Estivill, quien acredita que "la siesta para los niños hasta los cinco años es imprescindible".
Los expertos insisten que el sueño de los niños es tan importante cuánto su alimentación. Al dormir, los niños reponen energías y se relajan al mismo tiempo. El hábito de la siesta, es fundamental para su desarrollo. Por esta razón, los padres deben insistir a que sus hijos hagan siesta por lo menos, según los expertos, en los cinco primeros años de vida.
Con el acelerado desarrollo físico y mental que experimentan los niños durante la primera infancia, las siestas proporcionan al cuerpo y a la mente el tiempo de descanso que necesitan para crecer y reponer fuerzas.
Las siestas también impiden que los niños lleguen a estados de agotamiento, algo que no solo repercute negativamente sobre su estado de ánimo sino que les dificulta conciliar el sueño por la noche.
A muchos padres les preocupa que el hecho de que sus hijos hagan la siesta durante el día pueda interferir con su patrón de sueño nocturno, dificultando que concilien en sueño por las noches. Pero, antes de eliminar completamente las siestas en un intento de que su hijo llegue a las noches agotado, para que concilie mejor el sueño, considere lo siguiente: los niños que han descansado por la tarde se tranquilizan más deprisa por la noche que los que están completamente agotados.
Los niños que se acuestan por las noches demasiado cansados, por no haber hecho siesta,  suelen estar demasiado activados, nerviosos e inquietos, les cuesta mucho tranquilizarse para poder conciliar el sueño y son más proclives a despertarse a media noche.
 
 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Los Cien Lenguajes de los Niños

El niño
está hecho de cien.
El niño tiene cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.
El niño tiene
cien lenguas
(y además de cien cien cien)
pero le roban noventa y nueve.
La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.
Le dicen:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.
Le dicen:
que descubra el mundo que ya existe
y de cien le roban noventa y nueve.
Le dicen:
que el juego y el trabajo
la realidad y la fantasía
la ciencia y la imaginación
el cielo y la tierra
la razón y el sueño
son cosas que no van juntas
Y le dicen
que el cien no existe
El niño dice:
“en cambio el cien existe”.
                  Loris Malaguzzi
 

El Juego libre y su relación con la Autoestima y desarrollo Social


El Juego Libre:


Los niños que juegan libres serán adultos con mayor autoestima y capacidad de adaptación
Un estudio señala que el juego no estructurado resulta beneficioso a largo plazo.
Una encuesta realizada en Alemania refleja que las personas que tuvieron tiempo libre de niños, para jugar de forma no estructurada, son más flexibles y adaptables a las circunstancias de adultos.
Los investigadores encontraron una correlación positiva significativa entre haber tenido tiempo suficiente para jugar libremente en la infancia y el éxito social del adulto.
También se halló un vínculo entre el tiempo libre de los niños y una alta autoestima y la flexibilidad para ajustar las metas personales.
El juego libre, argumentan, permite a los niños desarrollar la flexibilidad necesaria para adaptarse a las circunstancias y ambientes cambiantes, una habilidad que es muy útil cuando la vida se vuelve impredecible en la edad adulta.
Así que puede que a los padres les interese que sus hijos tengan el tiempo y la libertad para jugar y explorar a su propio ritmo. Orientarlos puede ser estupendo, pero como esta investigación nos recuerda, hay muchos tipos de experiencias de aprendizaje, y algunas de las menos formales pueden valer la pena a largo plazo.